martes, 8 de mayo de 2012

Ética Para Amador, Análisis por Katherine Ellwanger






Análisis de “Ética para Amador”

Katherine Ellwanger Walbaum
Ramo: Ética Profesional
Profesores: Josephine Bratz y Marcelo Sandoval
Fecha: 8 de mayo de 2012








Introducción:
Muchas son las cosas en la vida que hacemos de manera automática, ya sea porque estamos acostumbrados, todo el mundo lo hace o no queremos darnos el tiempo de pensarlo detenidamente. Sin embargo, no nos damos cuenta de que esto a la larga, y otras veces antes que eso, impide que en los momentos de decisiones de real importancia, no tengamos las capacidades ni la ética formada para actuar de buena manera.
Creemos que las decisiones importantes son las que debemos dar en respuesta a preguntas como: ¿Qué voy a estudiar?, ¿Con quién me casaré?, ¿Dónde voy a vivir? Sin embargo, va mucho más allá de esto. ¿Qué sucede con la forma en la que decidimos responderles a nuestros papás ante una discusión? Claramente esto afectará mucho más que ese momento incómodo, o ¿Voy tomar un descanso o prefiero seguir estudiando con cansancio? Y cuando ya tenemos una carrera establecida, ¿Con qué actitud me presentaré ante mis colegas y mis pacientes?, ¿Intentaré ser el mejor a costa del resto?, ¿Haré sólo por lo que me pagan o me preocuparé un poco más? Todas estas decisiones que debemos tomar y que no parecen tan importantes a primera vista, marcarán en gran medida la manera en que nuestra vida se irá desarrollando. Sin embargo, debemos tener una base para actuar de tal o cual manera. No podemos andar por la vida decidiendo sin mayor reflexión ni justificación. Es por esto que ahora nos sumergiremos en ver de qué va la ética y meditaremos sobre sus implicancias en nuestra vida.





Capítulo 1
DE QUÉ VA LA ÉTICA
Síntesis:
Hay muchos conocimientos en la vida que no son indispensables para vivir, pero también hay otros que sí lo son, como es el conocimiento de lo que nos conviene y lo que no, siendo este uno que todos intentamos adquirir.
Hay cosas internacionalmente aceptadas como buenas y malas, pero hay veces en las que son más ambiguas, es decir, tienen un lado positivo y otro negativo y la decisión se torna más difícil. Esto sucede en gran medida en las relaciones humanas, donde las opiniones, en lo que a vivir se refiere, están lejos de ser unánimes. Por otro lado, nuestra cultura es determinante en cuanto a este conocimiento, ya que se nos inculcan sólo algunas costumbres, hábitos, comportamientos, etc. Sin embargo, los hombres tenemos libertad. No para elegir lo que nos pasa, pero sí de la forma en la que respondemos a eso. Y libertad para intentar lo que nos propongamos, sin necesariamente lograrlo, ya que hay hartas cosas que limitan nuestra libertad, porque hay muchas otras voluntades y necesidades que nosotros no controlamos. Aunque a veces es conveniente no aceptar nuestra libertad para no reconocer que optamos por lo más fácil.

Análisis:
Es interesante preguntarnos ¿podríamos vivir sin ética? Normalmente la respuesta será un rotundo “no”. A pesar de que no todos tenemos las mismas costumbres o valores, sí hay una base cultural e internacional que nos hace poder convivir bien. De todas formas, esto de la ética va más allá de hacer lo que el resto hace, porque aunque exista una idea general de lo que está bien y lo que está mal, en todas o la mayoría de las circunstancias encontraremos opiniones diferentes y no nos podemos dejar influenciar por cada una de ellas. Es precisamente a esto a lo que va la ética, porque ella nos otorga libertad y debemos saber usarla y aprovecharla bien. Tenemos libertad para elegir como actuar y responder a los distintos momentos y circunstancias que se nos presenten en la vida.
Muchas veces nos resultará más fácil dejarnos llevar por lo que el resto dice o por lo que el resto hace. Esto nos sucede muchas veces a los jóvenes, usándolo como medio de aceptación. Es una postura que podemos escoger con nuestra libertad, pero solemos usarla de escusa o como salida para no tomar nuestras propias decisiones. Tener esta libertad a veces nos incomoda, porque nos hace pensar y reflexionar sobre la forma en que queremos que se desenvuelva nuestra vida y aunque es lo que más nos conviene, sale más fácil que la formen por nosotros. Además, como hay cosas que limitan nuestra libertad (como la libertad de otros), tomar las buenas decisiones se torna aún más complicado. Las personas somos miedosas y no nos gusta, como dice el dicho popular, “ponernos los pantalones”.

Capítulo 2
ÓRDENES, COSTUMBRES Y CAPRICHOS
Síntesis:
Muchas veces sucede que lo que nos conviene no está claro y debemos preferir una cosa o la otra, especialmente cuando debemos escoger entre dos opciones que no hemos elegido, donde hay que optar por lo que creemos más conveniente.
Hay muchos momentos en la vida cotidiana donde actuamos automáticamente de manera instintiva, resultando lo más cómodo, ya que al pensar mucho las cosas solemos paralizarnos. Sin embargo, nos comportamos de cierta forma por motivos, que son las razones por las que hacemos o no algo. Estos pueden ser por órdenes que es cuando te mandan a hacer algo y uno cumple por miedo, afecto o confianza de que es por nuestro bien. Costumbres, al hacer el mismo gesto por comodidad o presión porque el resto lo hace. Caprichos, donde hay ausencia de motivo y sólo ganas de hacerlo. Y funcionales, donde se actúa como medio para conseguir algo. De estos, no todos tienen el mismo peso en cada circunstancia, ya que, por ejemplo, las costumbres sirven para lo corriente, pero cuando las cosas son más serías, hay que inventar y ser más racional, dejando también los caprichos de lado.

Análisis:
Nosotros no escogemos las circunstancias que se nos presentan para vivir, por lo que muchas veces nos encontraremos en situaciones donde la decisión no es un simple “sí” o un simple “no”. Es por esto que le buscamos motivos a nuestras decisiones, para lograr ordenarnos un poco y hacer que esto que muchas veces resulta tan disyuntivo, sea más fácil de solucionar. Dentro de estos motivos: órdenes, costumbres, caprichos y funcionales, ninguno hace que tomar la decisión sea muy difícil, porque no nos hacen pensar o reflexionar realmente.
Muchas veces sucede que cuando pensamos mucho las cosas antes de actuar, son tantas las variables a favor o en contra de una decisión, que terminamos paralizándonos, por lo que sale mucho más fácil seguir una orden, una costumbre o un capricho. Normalmente si hacemos esto, no estará mal, porque  por ejemplo, si seguimos órdenes de alguien, es porque confiamos en esa persona y lo que nos ordena nos conviene. El problema es cuando nos segamos en eso y no reflexionamos en que si realmente nos conviene seguir tal orden o continuar con tal costumbre que tenemos tan arraigada. Lamentablemente, esto es precisamente lo que muchas veces hacemos. Y el problema es mayor cuando estos motivos parecen ser insatisfactorios, ya que la situación es más seria y fuera de lo común, que amerita más nuestra propia cosecha, balanza y reflexión. Esto se aplica en gran medida al ámbito laboral, ya que una orden o una costumbre, no siempre será la que al paciente o al cliente le conviene realmente.
Capítulo 3
HAZ LO QUE QUIERAS
Síntesis:
Cuando se nos presentan situaciones realmente serias en las que debemos decidir, las motivaciones corrientes ya no bastan, sino que debemos actuar con la libertad que tenemos, dándonos cuenta de qué estamos realmente decidiendo, donde es necesario pensar las cosas dos veces. Primero buscamos el motivo y segundo, la razón por la que seguiríamos ese motivo, ya que nunca una acción es buena sólo por ser una orden, una costumbre o un capricho, sino que debemos examinarlo más a fondo. Esto sólo puede ser hecho por nosotros mismos, ya que nadie elegirá por nosotros. Tenemos que inventar nuestra propia vida y no la que han inventado para nosotros, aunque siempre habrá cosas que se nos imponen.
La moral son las costumbres que solemos aceptar como válidas y la ética es la reflexión que hacemos de el por qué los aceptamos así. Sin embargo, esto es ambiguo, ya que al determinar si alguien o algo es bueno o malo, las opiniones varían mucho, principalmente porque no sabemos para qué sirven los seres humanos. Necesitamos ver circunstancias e intensiones. Aunque al final, cada uno debe hacer lo que quiera, que es el lema de la ética.

Análisis:
Al decidir en situaciones realmente serias, es donde debemos verdaderamente aplicar la ética, porque seguir normas y costumbres es fácil cuando las decisiones son las cotidianas, pero para construir nuestra propia vida, eso no basta.
Como mencionamos anteriormente, pensar mucho las cosas antes de tomar una decisión, la mayoría de las veces nos paraliza, pero cuando hablamos de circunstancias serias, pensar las cosas dos veces o más, es absolutamente necesario. Aquí es cundo debemos hacer real uso de la libertad que tenemos, ya que no podemos vivir a costa de lo que la gente quiere para nosotros, pero personalmente creo que esa es una gran falencia que tenemos los chilenos. Somos mimados hasta ya muy grandes y nos independizamos física y monetariamente a gran edad también, lo que conlleva, además, a poca autonomía en las decisiones, lo que se ve muy reflejado en cómo llevamos la vida laboral, preocupándonos de hacerlo bien y ponerle un sello personal a lo que decidimos y hacemos o si sólo nos dejamos estar y nos preocupamos de seguir órdenes.
Es importante la influencia cultural en cuanto a la formación de la moral desde niños, pero es necesario aplicar a ella la ética y cuestionarnos por qué la aceptamos como tal e internalizamos como propia, ya que al final es esto lo que nos llevará a decidir en las situaciones complejas que la vida nos presenta.
Además, es difícil basarse en las opiniones de la gente, porque son todas muy diferentes. Es por todo esto que la ética dice: cada uno debe hacer lo que quiera.
Capítulo 4
DATE LA BUENA VIDA
Síntesis:
Debemos plantearnos sobre el uso que le daremos a nuestra libertad, porque este lema de la ética de “haz lo que quieras” nos muestra que no tenemos opción más que ser libres y preguntarnos a nosotros mismos qué es lo que haremos con nuestra vida, ya que no se trata de pasar el tiempo, sino de vivirlo. Aunque es importante no confundir este “haz lo que quieras” con los caprichos, ya que no se refiere a hacer lo primero que se nos viene a la cabeza.
Cuando se nos plantea esto de hacer lo que queramos, lo primero que hacemos es pensar con detenimiento en qué es lo que queremos, apareciendo muchas veces deseos contradictorios, aunque en el fondo, nuestro mayor deseo es “darnos la buena vida”, pero una buena vida humana que consiste principalmente en tener buena vida entre seres humanos. Esta se da por una cultura que heredamos y aprendemos de otros hombres y al demostrar que nos reconocemos como humanos con el respeto y al dar miramientos humanizadores hacia otros. Esto debe ser algo recíproco, por lo que para tener buena vida debemos dar la buena vida primero.
Análisis:
Tener que “hacer lo que queramos” suena muy tentador, pero no es tan fácil como parece, sino que es más bien una responsabilidad. Aquí es donde debemos usar nuestra libertad, porque no tenemos más opción que esa, pero debemos intentar hacerlo de la mejor manera.
Pensar en actuar con nuestra libertad para “darnos la buena vida” suena muy lógico y como son nuestros propios intereses parece ser algo fácil de definir, sin embargo no lo es. La sociedad tiene muchas teorías de qué es lo que la buena vida es y esto influye en nuestra percepción de ella. Es por esto que debemos tener cuidado y reflexionar en aquello, ya que vivimos en una sociedad materialista, pero ¿tener muchos bienes es realmente lo que nos llevará a la buna vida? ¿Y a costo de qué? Es ahí donde nos encontramos con hartas cosas que deseamos, pero que muchas veces se contraponen, por lo tanto, es importante enfocarnos en que la buena vida sólo podremos encontrarla cuando es entre seres humanos en un ambiente de humanización y respeto. En lo social y principalmente en lo laboral, somos tentados a deshumanizar al resto o pasarlos a llevar por querer llegar a tener esta “buena vida”, sin darnos cuenta que en ese mismo acto, la estamos estropeando. Además, es muy importante el hecho de que tal humanización es recíproca y para recibirla, debemos darla primero, porque nadie nos tratará con la dignidad y cuidado que las personas merecen si no tratamos así también al resto. Hay que tener presente que se cosecha lo que se siembra.
Capítulo 5
¡DESPIERTA, BABY!
Síntesis:
Sabemos que queremos “la buena vida”, pero no sabemos bien en qué consiste esta. Hay muchas cosas que queremos, pero que son simples y se preocupan de un solo aspecto, no de la perspectiva total, por lo tanto desear la buena vida es algo complejo. Es fácil contentarse y arraigarse con cosas materiales, pero hay que tener cuidado porque si nos aferramos a eso, ellas nos poseen a nosotros también. Muchas veces nos preocupamos de eso dejando de lado las relaciones. Lo complejo es que las personas no son cosas, por lo que no pueden ser tratadas como tales y las cosas tampoco son personas como para darnos la satisfacción que ellas dan. Hay cierta complicidad que sólo nos pueden dar otras personas, ya que los humanos somos los que nos humanizamos unos a otros. Si nosotros no consideramos al resto como cosas, tampoco seremos considerados como tales.
Por otro lado, no podemos vivir tratando de satisfacer al resto ni viviendo con lo que hemos oído decir que es bueno.  La ética busca descubrir lo que hay en el fondo, más allá de lo que dicen. Es importante la atención, en buscar, cada cual, lo mejor posible el sentido de la buena vida que queremos vivir.
Análisis:
Muchas veces creemos fielmente en que mientras más bienes poseemos, más poder tenemos y que con mayor facilidad llegaremos a la buena vida que queremos, pero llega un punto crítico donde nos damos cuenta de que más que darnos poder, nos lo quita, porque nos posee y nos aleja de lo realmente importante: las relaciones con otras personas.
Ningún objeto, por muchas funciones que pueda tener, logrará darnos la satisfacción que entre humanos podemos darnos, porque sólo entre personas podremos sentirnos valiosos, únicos y especiales. Además que no estamos hechos para vivir solos ni tampoco para vivir rodeados, pero de indiferencia. Las relaciones son algo que debemos cuidar y cultivar, porque no se formarán solas. Como mencionamos anteriormente, debemos nosotros ser los primeros en humanizar al resto para ser humanizados de vuelta. Sin embargo, es importante también cuidar de no irse al extremo de sólo preocuparse de agradar al resto, porque personalmente creo que es muy fácil llegar a eso, ya que si tenemos al resto satisfecho con nuestro actuar externo, seremos queridos por ellos, sin embargo no estaríamos siendo completamente libres en cuanto a lo que consideramos ético para nuestra propia vida, porque estaremos preocupándonos de comportarnos de acuerdo a la ética de nuestros vecinos y no de la que podamos construir como propia. Debemos buscar más allá de lo que el resto quiere o dice.
Capítulo 6
APARECE PEPITO GRILLO
Síntesis:
Hay muchos “imbéciles morales”, quienes no hacen reflexiones propias y se apoyan en cosas de fuera sin hacer uso de su libertad. Creen no querer nada, quererlo todo, no saber que quieren, saben pero no hacen nada al respecto o quieren con fuerza algo irreal. Lamentablemente casi todos tenemos un poco de esto, fastidiándonos a nosotros mismos sin poder vivir la buena vida.
Lo contrario a esto es tener conciencia, que se construye tanto de cosas innatas como de requisitos sociales y económicos. Esta consiste en que no todo nos puede dar igual, fiarnos en que lo que hacemos lo queremos realmente o no, practicar un buen gusto moral y a no disimular nuestra libertad. Esta nos sirve para decidir, pero también nos debe hacer responsables de lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal. Muchas veces sentimos remordimiento por la responsabilidad de no haber escogido algo bien, pero debemos ser capaces de enmendar lo malo y aprovechar lo bueno. No podemos excusarnos con que existen cosas irresistibles. Somos responsables de saber que nuestros actos nos construyen y nos forman.  Debemos obrar bien para que nos cueste obrar mal.
Análisis:
Responsabilidad es la parte más difícil de este asunto de la libertad. Nos gusta mucho poder elegir libremente y hacer lo que queramos, hasta que nos encontramos con esto. Ser libres de actuar nos hace necesariamente responsables de las consecuencias que esa acción traiga. Si el resultado es bueno, sentimos incluso orgullosos de la decisión que tomamos, pero cuando nos equivocamos, delegamos responsabilidad o lo justificamos con cualquier cosa.
Debemos hacernos conscientes de esta responsabilidad y así incluso podremos tomar mejores decisiones, porque hará que no nos tomemos esto a la ligera y de pensar realmente en qué es lo que queremos y el porqué de eso.
Es fácil justificarse con que lo realizado ha sido porque la tentación era muy grande o irresistible, pero eso es sólo una gran muestra de lo poco responsables que nos hacemos de nuestras decisiones. Debemos ser capaces de reconocer las consecuencias de nuestras elecciones como propias y aprovechar los buenos resultados, pero también tomar la responsabilidad por los malos y hacer algo al respecto si es necesario. Como futuros profesionales de la salud, debemos tener esto muy presente, porque cada decisión que nosotros tomemos traerá gran satisfacción al paciente o un serio problema del que debemos tomar responsabilidad. Las decisiones las tomamos por una razón, que en teoría debemos haberla reflexionado bien. Es por esto que es tan importante ser consecuentes y acatar sea cual sea la consecuencia de eso.


Capítulo 7
PONTE EN SU LUGAR
Síntesis:
Es fácil tomar decisiones cuando ellas no involucran a otras personas, pero cuando sí sucede, la cosa ya no es tan sencilla ya que hay otras necesidades involucradas. Y esto es lo que a la ética le interesa: cómo vivir bien con la humanidad. Esto sucede cuando hay criterios que justifican lo que es aceptable y lo que no. Aunque sean como sean las personas, siempre nos van a convenir, ya que su humanidad coincide con la nuestra y la refuerzan. Entre humanos tenemos una gran capacidad de imitación, que nos lleva a civilizarnos y a tener una cultura. Por eso también, debemos cuidar el ejemplo que damos, para poder cosechar lo que sembramos. Debemos querernos a nosotros mismos para ser capaces de querer a los demás y al perjudicar a alguien, en realidad somos nosotros mismos los primeros perjudicados.
Humanizar a las personas consiste en intentar ponernos en su lugar. Es tomar en cuenta sus derechos, comprender sus razones y tomarle tan en serio como a ti mismo. No darle siempre la razón, pero relativizar nuestro interés. Quien vive bien debe preocuparse de la compasión justa.
Análisis:
La ética se interesa por que vivamos bien con la comunidad, pero es esta misma esencia la que lo hace difícil, porque ya no basta con formar nuestra propia ética, sino de que esta no pase a llevar la libertad de los otros. Ya no son sólo nuestros intereses y necesidades los involucrados. Sin embargo, por estar inmersos en una cultura y por nuestra capacidad innata de imitar, hay cosas que están justificadas como aceptables o no, haciendo que la convivencia resulte un poco más fácil.  De todas formas, por muy difícil que esta tarea parezca, estar entre humanos es lo que más nos conviene.
Somos humanos y nuestra naturaleza es buscar nuestro bien, nuestra comodidad y buena vida, pero éticamente estamos llamados a ponernos en el lugar de los otros y es precisamente esto lo que tanto hemos hablado de humanizarnos. Es una tarea difícil, porque creemos tener siempre la razón, por lo que tomar en serio a otros resulta muchas veces complicado. Existen, además, dos extremos en los que es fácil caer: dar siempre la razón o ni siquiera tomarla en cuenta. Claro está, que debemos buscar su centro. Debemos tomarnos a le gente en serio y no fingir que nos importan. Todos queremos ser aceptados, escuchados y valorados, por lo tanto debemos comenzar nosotros haciendo lo mismo con el resto. De esta manera podremos vivir el arte de la ética como corresponde. Tomar en cuenta la ética del resto, nos hará crecer en la propia. Es un gran desafío que como profesionales tenemos: tomar buenas decisiones poniéndonos en el lugar del otro.
Capítulo 8
TANTO GUSTO
Síntesis:
Cuando se habla de inmoralidad, casi siempre es algo referido al sexo. Esto sucede porque la relación sexual forma vínculos muy poderosos e involucra el placer. El sexo no es sólo para cumplir funciones procreadoras para los humanos, sino que le hemos añadido, con nuestra libertad, símbolos y refinamientos. El problema es que se le tiene miedo al placer, tal vez porque nos gusta demasiado y nos puede llegar a distraer más de la cuenta. Aquí nos encontramos con los puritanos, que se dedican a no dejar que otros disfruten, ya que creen que es necesario pasarlo mal para vivir bien, pero este pensamiento es muy opuesto a la ética. No debemos esperar tener hoy todos los placeres, pero si buscar todos los placeres de hoy, ya que hay que saber disfrutar con lo que nos rodea.
Uso del placer es cuando enriquece la vida para que esta te guste cada vez más, pero abuso es cuando la empobrece, porque ya no nos preocupa ella, sino que ese placer en si. No debe ser un mecanismo para escapar de la vida, sino para enriquecerla. De esto, lo máximo que podemos desear y obtener es alegría.
No debemos tener una abstinencia radical, sino que templanza con el disfrute.
Análisis:
Es curioso este término empleado: templanza, porque es una virtud de la que nos preocupamos poco. En un mundo con muchas buenas y malas noticias, solemos tener altos y bajos, arruinando muchas veces la alegría y armonía de la vida. Dejando el goce que los placeres producen por una “mala cara” del momento.
Está claro que los placeres nos producen un disfrute. Es incluso casi una redundancia decirlo así, pero a la vez son algo delicado que tenemos que saber como manejar. Es por esto mismo que el término de inmoralidad es empleado en gran medida por el sexo, ya que es conocido como el mayor placer del hombre y por lo mismo uno de los más mal usados y abusados. Así es como podemos llegar a tenerle miedo a los placeres y tener ciertos prejuicios hacia ellos, porque cuando no les damos un buen uso y perdemos el control, la vida misma pierde gran parte de su disfrute, siendo el placer nuestro único objetivo. Sin embargo, es necesario que sepamos darle un buen uso a los placeres, ya que existen para ser aprovechados y para darle alegría a nuestra vida, porque hay una abstinencia radical a la que algunos se dedican, que sólo produce más deseo por los placeres, que llegarán a ser irresistibles y rápidamente se encontrarán fuera de control. Por lo tanto, debemos aprovechar estos placeres y enriquecer la vida con ellos, sacándole el mayor provecho a lo que nos rodea. Y como profesionales en salud, nos enfrentaremos a pacientes cansados, atareados y frustrados, por lo que debemos ser capaces de incentivar su disfrute, goce y templanza también.
Capítulo 9
ELECCIONES GENERALES
Síntesis:
Colectivamente hay prejuicios contra los políticos. Hay algo en ellos que no nos gusta, pero debemos tener cuidado porque no es nuestra obligación estar preocupados de la moral de otros, sino que de la propia, porque todos estamos hechos amorosamente diferentes. De todas formas, ¿por qué es que llegan a tener esta mala fama? Muchas veces sucede que prometen más de lo que saben que lograrán cumplir, además que se encuentran en una posición visible donde sus errores se hacen notar. Por mucho que esto nos disguste, éticamente no nos podemos desligar de la política, ya que esta intenta organizar lo mejor posible la convivencia social y la ética es el arte de vivir bien y elegir lo que más nos conviene. Sin embargo, hay una gran diferencia y es que la ética es querer bien y la política ve los resultados. Muchas veces nos justificamos con no involucrarnos o vivir bien por “la época” que nos tocó vivir, pero en la historia podemos ver que en toda época hay personas capaces de hacerlo. Sea cual sea la circunstancia, siempre seremos nosotros los responsables de nuestros propios actos. Buena política debería cuidar la libertad, la justicia y la asistencia, desechando el racismo.
Análisis:
Aunque éticamente no nos corresponde, somos muy buenos para criticar y mirar los errores que otros comenten, y en este pasatiempo, los políticos se encuentran como número uno. Sin embargo, si la ética nos interesa, no tenemos más opción que involucrarnos con la política también por la relación que estas dos áreas tienen. Aunque sea tarea de la política el preocuparse de la convivencia social, eso no significa que nosotros nos desligaremos de ello, ni que nuestros fracasos en esa área se la entreguemos como responsabilidad. Sin importar las circunstancias en las que políticamente nos encontremos, ya sea a nivel nacional o un conflicto puntual y local con las autoridades, es siempre nuestra responsabilidad responder ante las consecuencias de los actos que con nuestra libertad hayamos ejecutado.
En el otro caso, de que la política si nos interese realmente por el sólo hecho de ser ella y no por la relación que tiene con la ética, es importante no basarse sólo en ella para formar nuestra ética, porque no son lo mismo. No podemos empeñarnos sólo en los resultados de las cosas que hacemos y vivimos, como es el caso de la política, sino preocuparnos de nuestra ética en sí, es decir, querer el bien y en todo el proceso, no solamente en el resultado de ello. Esto último es algo que debemos tener presente en todos los ámbitos de nuestra vida, porque siempre deseamos un buen resultado, pero no tomamos en cuenta los costos del proceso y como ya sabemos, debemos hacernos cargo de esa responsabilidad.


Conclusión:
Como nos hemos podido dar cuenta, tomar decisiones y formar nuestra ética no es algo tan simple. Hay muchos factores sociales y circunstanciales que querrán determinar en gran medida nuestras acciones, pero a final de cuentas, debemos tener claro que nadie vivirá esta vida por nosotros, por lo que debemos ir tomando nuestras propias decisiones para ir formándola y para hacer esto de la mejor manera, tenemos que preocuparnos de nuestra ética.
Hacer nuestra vida placentera es comenzar por hacerla placentera para otros. Es importante que seamos congruentes con nuestra ética en todas las áreas de nuestra vida, porque en cada una estaremos tomando decisiones que involucran a otras personas tanto directa como indirectamente y somos responsables por eso. Tenemos libertad, pero recordemos que el resto también la tiene y como nuestra vida se vive en relaciones, debemos preocuparnos de llevar nuestra libertad hasta donde nos encontremos con la del otro y para esto es necesario ponernos en su lugar.
Hay áreas de la vida que ya creemos tener resueltas y donde se nos es fácil decidir, pero hay otras que no. Propongámonos reflexionar sobre nuestra ética ahí y trabajar en ella. No seamos cómodos. Somos responsables en todas las cosas que hacemos, por lo que mientras más formada tengamos nuestra ética, menores problemas tendremos con nuestros procesos y resultados. Debemos ser buenos amigos, familiares, personas y profesionales.

Ética Para Amador, Análisis por Daniella Lamelés


Por Daniella Lamelés


Ética para Amador
(Fernando Savater)

Introducción
            “Ética para Amador” es un libro escrito por un padre a su hijo, en el que trata de explicarle, de manera lúdica y con diversas anécdotas, temas relativos a la ética, a la libertad, a la empatía, a la igualdad, entre otros.
            La ética es el arte de saber vivir, pero no de cualquier manera, sino de saber vivir la buena vida. Saber utilizar nuestra libertad de la manera correcta, estando consientes de lo que es bueno y lo que es malo para nosotros, puede llegar a ser vital.
            Los seres humanos somos libres. Tenemos la libertad de elegir si queremos o no queremos hacer tales o cuales cosas. Podemos optar por ser independientes o podemos elegir ser esclavos, pero querámoslo o no, somos libres de actuar como queramos. 
            A continuación, se trataran los temas expuestos en el libro, resumiendo brevemente cada capítulo del texto y posteriormente se expondrá un pequeño análisis, según mi apreciación personal sobre éste.

Capítulo I: De qué va la ética
Resumen:
            Existen ciertos saberes de los que podemos prescindir totalmente y hay otros saberes que son cruciales para sobrevivir o por lo menos, para no hacernos algún tipo de daño o correr peligros. De ignorar por ejemplo que no es bueno saltar del sexto piso de un edifico, podríamos sufrir graves consecuencias. De lo anterior se desprende que el único saber del que no podemos prescindir, es que existen algunas cosas que nos convienen y hay otras que no, que hay cosas buenas y hay cosas malas para nosotros. Sin embargo, lo bueno y lo malo parece
volverse ambiguo y relativo al cambiar nuestro punto de vista, es decir, dependen del contexto y la situación.
            Hay  algunas cosas que están programadas por la naturaleza, que son irrenunciables, y hay otras que dependen netamente de nuestra elección, de cómo utilizamos nuestro poder de decidir que queremos hacer. El ser humano posee libertad y aunque muchas veces éste pretenda creer que su libre albedrio esta limitado por la sociedad que lo rodea y todo aquello que pueda causar algún tipo de represión,  en lo más profundo de ser, no acepta la idea de no ser libre.
            Pareciera ser entonces que utilizar de buena manera nuestra capacidad de decidir es crucial en nuestra vida. A este arte de saber vivir es a lo que se le denomina ética.
Análisis:
            Lo que nos plantea el autor sobre que es realmente la ética nos deja ver que abarca grandes áreas de nuestra vida, si no es que todas. Día a día nos paramos frente al mundo teniendo que tomar decisiones desde las más sencillas, que solo nos afectan a nosotros mismo, hasta aquellas que involucran incluso a otras personas. Pareciera ser que es de vital importancia analizar las situaciones de distintos puntos de vista, para procurar estar consientes de a quién podrían perjudicar las consecuencias de nuestros actos.
            Si extrapolamos lo recién planteado al desempeño de la labor fonoaudiológica o al de toda profesión del área de la salud, claramente nos concuerda la idea de pensar en las consecuencias que podrían llegar a tener nuestras decisiones, llegando a ser en algunos casos mortales. Es por esto que es aberrante llegar a pensar en no aplicar criterios éticos en nuestro trabajo futuro ya que la responsabilidad de tener otra vida en nuestras manos es simplemente inmensa.   
Capítulo II: Ordenes, costumbres y caprichos
Resumen:
            Si bien somos poseemos libertad, no somos libres completamente de hacer lo que queramos. Hay veces las situaciones que experimentamos nos obligan a elegir aunque no queramos hacerlo. Estas decisiones debieran tomarse analizando profundamente antes de actuar. Sin embargo hay otro tipo de cosas, como las cotidianas, que no requieren necesariamente un largo proceso analítico y más bien pareciera ser que el motivo por el que las hacemos no siempre proviene de nuestro interior.
Existen distintos tipos de motivos que nos llevan a actuar, son las razones de nuestra conducta. Estos son las órdenes, las costumbres y los caprichos. Las órdenes responden a mandatos y muchas veces se actúa acatándolas por miedo a castigos. Las costumbres son conductas repetitivas, que se hacen casi por inercia y por último los caprichos nacen de nuestro interior y se hacen por pura gana. Lo normal sería que una persona sana dejara de lado los caprichos en situaciones que ameriten seriedad y racionalidad. 
Análisis:
            Considero muy interesante la frase
“En momentos tempestuosos a la persona sana se le pasan casi todos los caprichitos y no le queda sino el deseo de acertar  con la línea de conducta más conveniente, ósea más racional”.
            La frase anterior, extraída del texto, me causa mucha curiosidad y me hace reflexionar sobre qué sucedería si una persona, que tenga a su cargo gran responsabilidad, no fuera lo suficientemente “sana” psicológicamente, y ante situaciones problemáticas fuera la designada para tomar decisiones importantes. ¿Qué sucedería?  Podría traer graves consecuencias si es que llegara a actuar en base a caprichos, sin tener muy claro el por qué de su decisión y probablemente no tomando en cuenta las consecuencias de sus actos.
            Sobre todo en el ámbito de la salud, me parece que es muy necesario que los profesionales tengan ciertas capacidades para manejar situaciones problemáticas de la manera más calma mesurada posible y a base de un análisis por muy pequeño que sea, con el fin de procurar que el camino que se tome tenga el menor impacto negativo posible en el paciente. Es por lo anterior que en mi opinión, los profesionales de la salud no pueden actuar en base a simples caprichos.    

Capítulo III: Haz lo que quieras                                          
Resumen:
            Si bien, para tomar decisiones cotidianas existen los motivos antes mencionados, hay otro tipo de decisiones que, por su importancia, no pueden tomarse a la ligera, porque se nos ocurre o porque alguien me da una orden. Para tomar decisiones que son realmente importantes, uno tiene la libertad de decir sí o no, siempre que esto se haga a conciencia. Aun así, hay veces en que no está mal actuar según caprichos, ordenes o costumbres.
            Los motivos van variando según las etapas de la vida. En las más tempranas, a los niños pequeños les basta con actuar en base a órdenes, caprichos y costumbres, pero un adulto debería reflexionar más profundamente si quiere o no hacer tal o cual cosa, es decir utilizar su libertad, porque en eso se hace presente ética. En resumen, haz lo que quieras.
Análisis: 
            Si bien comprendo el concepto del autor al plantear la frase “haz lo que quieras”, pareciera ser que en conocimiento de personas sin criterio, esta podría ser mal entendida y por es llevada a cabo de una manera incorrecta. La idea de hacer lo que uno quiera es muy atractiva y no habría problemas en actuar día a día de esta manera, el “pero” está en que una persona debe saber que su libertad de acción llega hasta donde topa con la libertad de otra persona. Si lográsemos tener una ética tal que nos permitiera realizar todo lo que nos planteáramos o que simplemente se nos ocurriese, respetando a los demás, posiblemente el mundo no sería lo que es hoy.

Capítulo IV: Date la buena vida
Resumen:
            Nadie puede dispensarte de tu responsabilidad que tienes de escoger el camino que seguirá tu vida, quieras o no eres libre. Pero aunque se diga que debes hacer lo que quieras, no te debes confundir con hacer lo que te venga en gana. Es importante que se establezcan prioridades y se jerarquice entre lo que queremos en el presente y lo que de verdad, a la larga nos importa. Para eso se hace oportuno pensar detenidamente que es lo que se quiere. Lo importante es darse la “buena vida” y no cualquiera, sino una “buena vida humana, y la ética no es más que un intento racional de averiguar cómo vivir mejor y es por esto tan importante”.
            Ser humano involucra necesariamente la relación con otros seres humanos ya que la humanización es un proceso reciproco. Uno da la buena vida y la buena vida nos es dada.
            La cultura y el lenguaje son la base de toda cultura y nos permiten la relación con otras personas. Escuchar y hablarle a alguien es tratarlo como persona.     
Análisis: 
            Se desprende, de la historia narrada en este capítulo, que a veces uno pretende estar haciendo lo que quiere, creyendo que se da la “buena vida” pero muchas veces no es así. El ejemplo del señor Kane nos deja ver como todo lo que siempre buscó un hombre en su vida, finalmente pareciera ser nunca lo fue en realidad, ya que la gran soledad en la que estaba inmerso le impedía disfrutar de sus riquezas y peor aún, lo hizo perderse a sí mismo. Esto nos muestra la importancia de relacionarnos con los otros, para dar y recibir, para poder valorar lo que tenemos, ya que de lo contrario, todo carece de valor. En resumen, hacer lo que uno quiere no siempre implica darse la buena vida.

Capítulo V: ¡Despierta, baby!
Resumen:
            Las cosas materiales solo con cosas y sol pueden aportarnos eso, cosas. Nada más puede salir de ellas que nos enriquezca el alma. Si fuéramos cosas, posiblemente nos bastaría con lo que nos otorgan, pero no lo somos. Nosotros necesitamos otras cosas con más valor, como respeto, amistad, confianza, amor.
Si tratamos a otras personas como cosas, recibiremos de vuelta el mismo trato. Si tratamos a otros como se merecen, es decir como personas, posiblemente nos ganemos su respeto pero al menos si ganaremos el derecho de no ser “cosa” para otros, y más importante aún, ganaremos el respeto por nosotros mismos.
            En el caso del señor Kane, posiblemente la gente sentía mucha envidia por el ya que imaginaban quizás que él, con tanta riqueza, era muy feliz. Pero por el contrario,  Kane vivió una vida vacía.
            Hay que estar atentos para poder reflexionar sobre lo que se hace e intentar definir cuál es el sentido que queremos que tenga nuestra  vida. Hay que decidirse a vivir de cualquier modo, porque nadie puede decidirse a vivir por ti.
Análisis: 
            Apreciar a las personas como tales, es fundamental para mí en cuanto a respeto se refiere. Extrapolando esta idea al quehacer de un profesional de la salud, puedo decir que creo que es vital no olvidar nunca que uno trabaja con personas, que tienen sentimientos y no con cosas. Valorar me permite ser valorada también y en cuanto a mi apreciación personal, creo que ser reconocido por lo que uno es y no por lo que uno tiene, debería ser una meta compartida por todos. Además reafirmo la idea que plantea el autor sobre las cosas. Tener más cosa no te hace más persona. Un objeto, el más moderno que exista, no puede aún entregar cariño y amor como lo hace una persona.
           
Capítulo VI: Aparece Pepito Grillo
Resumen:
            Para no ser una persona imbécil moralmente hablando, es necesario tener conciencia. Esta depende en parte, de cualidades innatas y además de algunos requisitos favorables provenientes del entorno. La conciencia que  nos salva de la imbecilidad moral consiste en saber que no todo da igual si es que realmente queremos vivir humanamente bien, en saber fijarse si lo que hacemos es lo que realmente queremos, en ir desarrollando el rechazo espontáneo de ciertas conductas y hacernos responsables de las consecuencias de nuestros actos.  Solo se puede ser egoísta sin caer en la imbecilidad moral, si lo que se quiere es lo mejor para sí mismo.
            Un mal actuar genera el remordimiento, que no es más que sentirnos culpables de haber mal utilizado nuestra libertad. Es en esas situaciones en que uno busca exculparse, traspasando esta culpa a otros, por el solo hecho de sentirnos mal con nosotros mismo por nuestro error. Si no fuéramos libres, no tendríamos remordimientos. Tomarse en serio la libertad es ser responsable y hay que tener en cuenta que las decisiones dejan huella en nosotros mismo antes que en el resto del mundo.
Análisis: 
            En este capítulo se muestra la importancia fundamental de ser responsablemente libres. La libertad usada de manera descriteriada puede traer graves consecuencias para uno mismo o para otros. Además ser capaz de poder reconocer los consecuencias de nuestros actos, sean buenas o malas, es de vital importancia en el desarrollo de la profesión, y por lo demás, nos engrandece.
            En lo personal, creo que el autor plantea muy bien la idea de que en general, no empeñamos enormemente en tratar de resaltar lo que nos sale bien, pero por el contrario, todo aquello en lo que erramos o no acertamos, tratamos de culpar a otros, de decir que alguien nos mando, que no sabíamos lo que hacíamos. Para mí, esto se ve claramente reflejado en aquellos casos de torturadores en la dictadura militar, quienes han, por años, tratado de eximirse de sus castigos indicando que todo lo que hicieron, fue bajo la orden de un superior, en vez de ser valientes y decir que ellos mismo optaron por hacer lo que hicieron, siendo capaces hasta de matar, dejando de lado todo atisbo de respeto por otro ser humano.
            De lo anterior se desprende la importancia de tomar nuestra vida por las riendas, de no escudarse nunca en otros y de siempre tener la valentía de asumir los premios por lo que hacemos o recibir los castigos que nos correspondan. 
"El que no tiene cabeza para preveer, tiene que tener espaldas para aguantar." (Eduardo Gonzáles)

Capítulo VII: Ponte en su lugar
Resumen:
            Lo que hace humana a la vida es convivir con otros humanos y la ética nos sirve justamente para esto, para saber cómo vivir bien la vida humana. Las otras personas, por muy malas que sean, como ladrones o asesinos, siguen conservando su condición humana y se deben tratar como tal. Sin “los malos” probablemente yo no podría descubrir mi humanidad porque el afecto y la complicidad con otros seres libres amplifica y refuerza mi propia humanidad. En resumen, tratar humanamente a alguien, es ponerse en su lugar, es tomar en cuenta sus derechos, es poder mirar desde su interior y reconocer que somos distintos y a la vez iguales. Ponerte en el lugar de otro es hacer un esfuerzo de objetividad para ver las cosas como el otro las ve. Es allí donde se refugia la justicia. Quien bien vive, es capaz de alcanzar una justicia simpática o una compasión justa. Todos somos semejantes, más no idénticos. Por esto no necesariamente se le debe dar a la razón al otro, peri si se debe tratar de comprenderlo.
Análisis:
            El tema tratado en este capítulo es uno de los más importantes, en mi apreciación, sobre cómo se debe convivir día a día con otras personas.
            Está claro que no todos somos iguales en cuanto a gustos, forma de actuar, entre otros aspectos, pero aún así todos tenemos algo en común, nuestra condición humana que es lo que nos hace dignos de ser valorados como tales.
            Si analizamos críticamente, hoy en día pareciera ser que nos solemos ponernos en el lugar de otros y más bien solo nos dedicamos a juzgar y a opinar sin pensar en las situaciones de vida que podría estar pasando algún individuo. Pareciera ser que estamos desensibilizados ante otras realidades distintas a las nuestras.   
            Vienen a mi mente el recuerdo de tantas personas que dicen sentirse casi ignoradas o maltratadas por los servicios de salud púbicos. Quizás los médicos, enfermeras y todo el personal involucrado, muchas veces olvida que está tratando con gente tan humana como ellos mismos. También se que los sistemas de salud pública se ve sobrepasados muchas veces y que intentan hacer lo mejor posible con los escasos recurso de los que se dispone. Pero me gustaría dejar planteada la inquietud de que quizás habría que ponerse mucho más seguido, y ojala siempre en el lugar de quienes nos rodean.         
Capítulo VIII: Tanto gusto
Resumen:
            Mucha gente suele creer que el placer se asocia a cosas malas y relacionadas con el sexo. Sin embargo lo único que realmente está mal es pensar que el placer es algo malo. Lo que realmente sucede en relación al placer es que la gente parece tener miedo a sentirlo y como el placer sexual otorga las más grandes satisfacciones, históricamente se ha tratado el tema como un tabú. Es de puritanos creer que uno vive bien si lo pasa mal y viceversa. De lo anterior podemos decir que ser puritano es más opuesto a una conducta ética.  
            Si bien es muy sano sentir placer, se corre el riesgo de abusar de este y eso puede resultarnos fatal. El placer debe vivirse de forma mesurada para no pasar del uso al abuso.
            La máxima gratificación que puede darnos algo en la vida es la alegría y el arte de poner el placer al servicio de la alegría es lo que se denomina templanza. Para terminar, no es la muerte o el dolor el límite entre un buen placer y uno dañino, sino que la línea que los separa es la alegría como tal.    
Análisis:
            En mi opinión personal, este es el mejor capítulo, ya que nos muestra un punto de vista distinto al que solemos tener y al que nos suelen inculcar.
            La sociedad se empeña en hacernos creer que disfrutar plenamente de la vida no puede ser del todo bueno, pero la realidad es que esta es la única forma que, bajo mi concepción, nos puede llevar a la felicidad absoluta.
            Ojalá, paulatinamente, la sociedad pudiera ir dejando de lado los tabúes que nos han sido impuestos, para poder vivir plenamente nuestra libertad siempre y cuando nuestra manera de vivir los placeres sea de manera mesurada y con templanza, ya que como sabemos, los excesos no suelen ser bueno casi nunca.   
            Para terminar me gustaría destacar que me llama enormemente la atención la afirmación del autor acerca del miedo que le tenemos al placer, pues analizando, puedo decir que tiene toda la razón ya que se han buscando históricamente, medidas que logren reprimir la libertad que tenemos, y que nos es inherente, de vivir sin miedo a sentir placer.

Capítulo IX: Elecciones generales
Resumen:
            La pregunta que surge en este capítulo es si la ética y la política tienen cosas en común, si es así, saber cómo se relacionan. Por una parte la ética es el arte de escoger lo que es mejor para nosotros por otro parte la política trata de organizar de la mejor manera posible la convivencia social. Cualquier persona que tenga ética para vivir bien, no puede desentenderse de la política.
            Si bien ética y política están relacionadas, la ética no puede esperar a la política, es decir que a pesar de que la labor política no cumpla bien su función y el mundo esté en condiciones adversas, siempre hay gente que logra de todos modos vivir bien y colaboran en la sociedad en la que viven o por último no la empeoran. Entonces ¿cómo debiera ser la organización política preferible, digna de ser defendida? Debería respetar al máximo la libertad, ya que sin esto, no existe la buena vida. Además debería existir la justicia para que las personas fueran tratadas como persona. Todos deberían ser tratados como semejantes, con dignidad. Se debe ayudar a los más desvalidos sin sentir compasión por ellos. La sociedad política debería luchar por la reivindicación de los derechos humanos.
 Análisis:
            Es muy importante que nos involucremos en la política y que le demos la oportunidad de creer en ella, porque, como lo afirma el autor, no es posible tener una vida buena si tratamos de escapar de lo relevante a la política, por mucho rechazo que nos generen los políticos.
            Está en nuestras manos poder generar cambios en lo relevante a la manera de hacer política y n es necesario que adoptemos todas las ideologías de uno o de otro partido, sino más bien debemos mirarla desde el sentido más profundo de su palabra.
            Por último, me hace mucho sentido lo que plantea el autor sobre los derechos humanos, que pareciera ser, que hasta hoy en día, la lista en la que estos están incluidos parece más una enumeración de puras buenas intenciones, ya que la realidad es que en el mundo día a día y masivamente. Los derechos son violados, siendo vulneradas millones de personas a costa de guerras sin sentido, guerras inventadas y de gente que es capaz de arrasar con todo con el fin de alcanzar su propósito.  

Conclusión
            Para concluir, podemos decir que la ética cruza de una u otra manera por todos los aspectos de nuestra vida. El poder optar, es decir ser libre de elegir lo que queremos, es un derecho que nos pertenece y que nos permite alcanzar nuestros objetivos, pero a la vez nos permite ponernos en los zapatos de otros.
            Aunque muchas veces podemos desenvolvernos en el mundo siguiendo órdenes o caprichos o simplemente por costumbre, existen otras  situaciones en las que se necesita hacer una reflexión más profunda, y darse cuenta de que es lo que realmente uno desea para su vida.
            Además, es importante relacionarnos con otras personas para tener una buena vida humana. Es muy necesario tener la capacidad de saber ponerse en los zapatos de otros personas, saber mirar con otros ojos la realidad, ya que si bien, todos somos distintos, pertenecemos a la misma especie y nos retroalimentamos en cuanto a amor, respeto, amistad. Lo anterior es básicamente lo que nos hace conservar nuestra condición de seres humanos.       
            Para terminar, me gustaría mencionar que este texto me hizo reflexionar acerca de lo que cada uno debe hacer por sí mismo, que uno es dueño de su vida y que se debe ser lo suficientemente valiente para reconocer nuestros errores como para mostrar orgullo por nuestros logros.   

“El hombre nace libre, responsable y sin excusas” (Jean Paul Sartre)

lunes, 2 de abril de 2012

Objetivos para la asignatura de Ética Profesional

Ser un profesional de la salud implica relacionarse diariamente con otras personas que pueden pensar igual o diferente a uno. Siendo esto un tema delicado, espero que en la catedra podamos hablar y reflexionar sobre los principios éticos de nuestra sociedad y además conocer aquellos que rigen el trabajo de un fonoaudiólogo, para así poder desempeñar nuestra profesión de la mejor manera, formando un ambiente de buena convivencia y respeto con nuestros pacientes. 
(Katherine Ellwanger) 


Mi objetivo personal sobre este curso es principalmente enfocarnos en el tema profesional, para que cuando llegue el día en que sea profesional, al servicio de nuestra comunidad, poder ser calificada por ésta misma como una persona integra, ética, completa y responsable de mis actos; por lo tanto espero que en este curso se puedan realizar actividades interactivas como debates sobre temas conflictivos ligados al área de la salud y la educación, para poder establecer diversos puntos de vista sobre un mismo tema y así formar un criterio sobre que es ético y que no. También me gustaría encontrarme en una situación donde se me pusiera a prueba sobre un tema complejo donde sea esencial el actuar con ética. Espero que estos objetivos sean cumplidos dentro del curso, ya que es algo fundamental para la vida diaria y la profesional.
(Carolina Gálvez) 

Mi objetivo para la asignatura es conocer términos relacionados a la ética, y a la bioética sobre todo, ya que considero que es de vital importancia para alguien cuya profesión implique tratar cotidianamente con personas, y sobre todo para profesionales de la salud, actuar aplicando principios éticos para no provocar algún tipo de daño o perjuicio a quienes pondrán su confianza y muchas veces su esperanza en mi. 
(Daniella Lamelés)

Mi objetivo para esta cátedra es conocer, analizar y aprender a valorar los términos ética, bioética y ser humano; saber cómo poner estos en práctica a la hora de trabajar como profesional de fonoaudiología, reflexionando y debatiendo a cerca de temas que provoquen algún tipo de discusión. Además, conocer los principios éticos de la legislación que rige a los profesionales de la salud y educación, específicamente la que rige el quehacer fonoaudiológico. 
(Camila Poblete)

Conocer las distintas teorías de ética y bioética, para orientar mi futuro quehacer fonoaudiológico a favorecer al paciente, y a la comunidad en la que se desarrolla, considerando que lo correcto e incorrecto, varía de acuerdo a las circunstancias y de esta forma tratar al paciente con dignidad, respeto y sin juzgar.
(Mariela Rojas)