martes, 19 de junio de 2012

Análisis Caso Clínico Camila poblete


 Análisis de caso clínico

Informe Taller Ética en la Atención Fonoaudiológica

Camila Poblete Irarrázabal
19 de Julio de 2012




INTRODUCCIÓN


  El presente informe trata el análisis de un caso simulado desde un punto de vista ético y con bases en axiología, dentro de los tópicos relacionados con la fonoaudiología y el quehacer de este profesional.

  Como objetivos del informe se propusieron:

     - Conocer la legislación vigente que rige el ejercicio profesional del fonoaudiólogo.
     - Identificar los derechos del paciente.
     -Discutir y analizar sobre la relación terapéutica con el paciente.
   -Identificar la relevancia y la implicancia de los aspectos éticos en la atención de fonoaudiológica en situaciones clínicas simuladas.

   A continuación se realizará una revisión bibliográfica en relación a la patología expuesta en el caso clínico, en este caso, será la otitis con supuración u otitis media con efusión, exponiendo su descripción, epidemiología, etiología, síntomas, signos y tratamiento. Además se indicará información acerca del déficit intelectual y el trastorno del lenguaje. Luego se expondrá el caso clínico, presentándolo y luego analizándolo desde un punto de vista ético la situación que se presenta y proponiendo una intervención al paciente en cuestión.





MARCO TEÓRICO


Otitis Media con Efusión (OME)

  Es una patología, que se caracteriza por la presencia de líquido seroso o mucoso en el oído medio. Muy frecuente en los niños, siendo la mayor causa de hipoacusia de conducción en este grupo etario, pudiendo interferir con la adquisición normal del lenguaje expresivo si se presenta de forma recurrente.

  Epidemiologia: En la literatura se reporta una alta incidencia de esta patología, presentándose por lo menos en una ocasión en el 91,1% de los pacientes antes de los 2 años, 66% de los pacientes entre los 2 y 5 años, y 22% de los pacientes entre los 5 y 12 años. La mayor incidencia de otitis media se da entre los 6 y los 15 meses de edad.

  Etiopatogenia: Se reconoce en forma clásica la disfunción tubaria como un hito fundamental en la génesis de esta otitis, que ocurre cuando la trompa de Eustaquio, se bloquea, produciendo que no se drenen los líquidos del oído medio adecuadamente.

  Factores de riesgo: Dentro de los factores de riesgo, destacan pertenecer a un estrato socioeconómico bajo y tener una alta exposición a otros niños.  También los que aumentan las secreciones son alergias, factores irritantes e infecciones respiratorias. Existen también otros que pueden hacer que la trompa de Eustaquio se cierre o resulte bloqueada, como los incrementos repentinos en la presión del aire y beber algo estando acostado boca arriba.

  Síntomas: Clínicamente, se puede presentar tanto en forma asintomática como con hipoacusia y sensación de oído tapado, siendo detectada en la mayoría de los casos por medio del examen clínico dirigido en conjunto con una impedanciometría.

  Signos: En otoscopias se puede encontrar burbujas de aire y/o líquido por detrás del tímpano. También movimiento reducido de la membrana timpánica y pérdida de la audición por lo general mediana entre 20-25dB, sin descartar audición normal o de mayor severidad.

  Tratamiento: La mayoría de las OME sólo van a requerir controles periódicos, sin necesidad de medicamentos o cirugía. A algunos se les suministra antibióticos y otros pacientes van a requerir cirugía, lo cual va a depender del tiempo de evolución, presencia de hipoacusia, presencia de alteraciones de lenguaje o cognitivas, o sospecha de alteraciones estructurales, entre otras. En este grupo de pacientes se coloca tubos de ventilación.

Déficit intelectual

  Según la Asociación Americana sobre la Discapacidad Intelectual (AAMR), el Retraso Mental es una discapacidad caracterizada por limitaciones específicas tanto en el funcionamiento intelectual como en conducta adaptativa, expresada en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad se origina con anterioridad a los 18 años

  La Discapacidad Intelectual  suele manifestarse en la inmadurez para hablar y el lenguaje. Los niños adquieren los mismos fonemas, aunque tardíamente y con dificultad de articulación de algunos. Poseen un vocabulario reducido, restringido y ligado al contexto, siendo mejor el vocabulario comprensivo que el expresivo. Existe un desarrollo con un desfase general con respecto a su grupo de referencia. Emiten enunciados incompletos, utilizan oraciones simples y normalmente con un valor demostrativo. 

Trastornos del lenguaje

  La Asociación Americana de Habla- Lenguaje- Audición (ASHA), lo definen como un trastorno en la adquisición, comprensión o expresión normal del lenguaje hablado o escrito. Un trastorno específico del lenguaje (TEL) es una dificultad del funcionamiento lingüístico en personas sin afectaciones neurológicas o sensoriales y que a pesar de la estimulación no logran comprender o expresarse a cabalidad.

  Por otro lado, en relación a las escuelas de lenguaje y según el decreto 1300 del MINEDUC, el cual aprueba planes y programa de estudios para alumnos con trastornos específicos del lenguaje, enuncia que el rango de edad para ingresar a escuelas de lenguaje es desde los 3 a los 5 años y 11 meses. Sin aceptar a niños con sordera, deficiencia mental, hipoacusia, entre otras. 



ANÁLISIS DE CASO


   En primera instancia se presentará el caso, y luego se analizará con bases éticas y axiológicas, además de entregar una propuesta de intervención al paciente, a partir de un diagnóstico fonoaudiológico simulado y de las bases anteriormente mencionadas.

Presentación del caso

   Consuelo de 6 años y 1 mes de edad, hija única, escolar que asiste a primero básico, sufre de otitis a repetición con supuración en promedio una vez al año, recibiendo tratamiento farmacológico. Es derivada de colegio municipal a su escuela de lenguaje por “hablar mal y confundir las letras”. Con estos datos se realiza examen de habla y lenguaje. 

   Se evidencia presencia de procesos fonológicos de simplificación, e inconsistencias articulatorias en los fonemas, / l /, / r/, / rr /, / g /, /d/. Se evidencia área semántica y morfosintáctica con bajos puntajes en las pruebas, respecto a su edad cronológica. Se le diagnostica con Trastorno del lenguaje y debe ingresar al curso pre-básico especifico, tres veces a la semana para tratamiento articulatorio y de lenguaje.

   Además como se evidenció bajo rendimiento lingüístico, en las pruebas se sospecha algún grado de Déficit Intelectual y se deriva para evaluación psicológica y pedagógica. La madre presenta buena disposición para trabajar con ella, pero sale preocupada con sus indicaciones.

Análisis

   Lo que principalmente me llama la atención en este caso, es que no se muestra ningún intento por descartar alguna hipoacusia producto de las otitis a repetición que ha sufrido la paciente, y rápidamente se entrega un diagnóstico de trastorno de lenguaje; además, de la manera abrupta y sin suficientes exámenes que se comenta de la sospecha de déficit intelectual de Consuelo a la madre.

   Si se hubiera sospechado, en primera instancia, de algún grado de pérdida auditiva y que a causa de esto se presentaba la alteración del lenguaje, la presencia de procesos de simplificación y las inconsistencias articulatorias de algunos fonemas, y mediante exámenes se hubiera confirmado alguna hipoacusia, se podría haber ahorrado los exámenes de habla y lenguaje, el diagnóstico de TEL y la sospecha de déficit intelectual, la derivación psicológica y pedagógica y el mal rato que se pudo hacer pasar a la madre y familia de la paciente, por la preocupación que genera un diagnóstico apresurado como el entregado.

   En el hacer profesional hizo falta consistencia y no se analizó el caso de la paciente con interioridad, quizás no miraron su ficha clínica, y solo procedieron a realizar los exámenes que arrojarían la alteración del lenguaje. No hubo preocupación por la paciente ni por su familia, ni empatía por parte de los profesionales. No agotaron las opciones para desechar algún otro tipo de trastorno.

   A partir de los decretos que tienen relación con las escuelas de lenguaje. Estas solo aceptan niños hasta los 5 años y 11 meses, por lo que Consuelo no estaría dentro del rango para ingresar a alguna de estas. Tampoco si era diagnosticada con déficit intelectual podría haber ingresado por los requisitos que se piden para entrar. Sin embargo, si fuera esta la solución, su ingreso no afectaría a los demás niños, aunque al tener la paciente solo una alteración del lenguaje y no del aprendizaje, el ingreso a alguna escuela pudiera jugarle en contra en us propio desarrollo escolar e intelectual.

Propuesta de intervención 

   La intervención que realizaría como profesional sería principalmente descartar todo tipo de patología que pudiera estar alterando el lenguaje antes de diagnosticar un déficit intelectual. Sometería a la paciente a exámenes audiológicos para poder descartar algún tipo de hipoacusia que estuviera afectando su comunicación, que según las repetidas otitis que ha manifestado la paciente, es muy probable que haya dañado en algún grado la audición. Si estos exámenes confirmaran alguna patología auditiva, propondría la utilización de audífonos, y luego de esto, alguna terapia para poder calibrarlos y comenzar a aprender los fonemas que tenía afectados. Si no confirmaran algo relacionado con la audición, igualmente indicaría sesiones fonoaudiológicas para poder comenzar la terapia de aprendizaje de los fonemas que tiene alterados; además de complementar y contar con atenciones psicológicas, por la baja de autoestima que un problema de comunicación pudiera ocasionar.



CONCLUSIÓN


   Como fonoaudiólogos debemos tratar humanamente al paciente, e informar fielmente de alguna alteración que se detecte de la forma adecuada a él y su familia, primando la empatía por parte del terapeuta. Cuando el profesional no se sienta preparado para el tipo de intervención que necesita un paciente y por el bien de este mismo, se debe derivar a un especialista en el área deficitaria. Debe hacerse cargo de todos los diagnósticos que entregue y buscar todas las posibilidades para poder encontrar verdaderamente la etiología del problema que aqueja al paciente, practicando la profesión con empatía, respeto y responsabilidad.

   En conclusión y en relación al caso clínico y la actividad profesional que se mostró de un fonoaudiólogo, debo decir que el entregar un diagnóstico o una apreciación acerca de alguna patología, esta debe basarse en exámenes objetivos que nos proporcionen el material y la información necesaria para finalmente entregar al paciente y/o su familia, un diagnóstico veraz de su condición, y por supuesto, tener la disposición para apoyar al afectado y su entorno en el manejo de algún trastorno de comunicación, más allá de cumplir con nuestro deber de terapeutas, trabajando de manera transdisciplinaria con otros profesionales de la educación y la salud, derivando si fuera necesario a pedagogos(as) o psicólogos(as) para llevar a cabo de manera integral el tratamiento del trastorno que se presente.






REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Clases de las cátedras Ética Profesional, Audiología y Fundamentos de Fonoaudiología, Universidad de Valparaíso.

Actualización en Otitis Media con Efusión: Revisión Bibliográfica (Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello 2006; 66: 247-255)

www.mineduc.cl  

www.fedema.es


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